De estos, destaca que cerca de la mitad, se refieren a edemas que afectan a los huesos del pie, entre los que el calcáneo resulta particularmente propenso a esta patología, seguido con frecuencia por el astrágalo. Al pie le sigue la rodilla en un 30% de los casos, muy a menudo afectando la meseta tibial y el cóndilo femoral.
¿Qué es el edema óseo y cuáles son sus consecuencias?
La acumulación de líquido inflamatorio y sangre en la parte interna de un hueso se denomina edema óseo. Se origina por una inflamación o lesión del tejido esponjoso, tejido trabecular, ubicado en la zona interna de los huesos y principalmente en proximidad de las articulaciones de piernas y brazos.
Es una patología dolorosa con un curso lento que normalmente requiere tiempos de curación que van de dos a cuatro meses. Debido a los largos tiempos de recuperación y que, a menudo, una de las extremidades inferiores está involucrada con consiguiente reducción de la capacidad de movimiento de las personas, los edemas provocan un alto impacto social obligando a largos períodos de ausencia del trabajo.
Al mismo tiempo, su subestimación aumenta el riesgo de que la patología, con el paso del tiempo, pueda provocar una fractura por estrés en el hueso involucrado con el empeoramiento de la situación clínica del paciente.
Las causas que lo determinan
Entre las causas más frecuentes del origen del edema óseo se encuentran los eventos traumáticos agudos y puntuales, como contusiones y esguinces. Su aparición también puede estar relacionada con un estrés deportivo intenso y prolongado o por la presencia de otras enfermedades óseas como artrosis y osteoporosis o como consecuencia postoperatoria de una cirugía. Con menor frecuencia se puede generar, simplemente, por sobrepeso o por mala postura (1).
Tiempos de recuperación
Seguramente lo más importante en el tratamiento de esta patología, resulta ser el reposo durante al menos las dos o tres primeras semanas, aunque, en la medida de lo posible, no se recomienda el reposo absoluto pero, desde luego, no se debe forzar la zona afectada y recurrir a muletas si el edema se localiza en los miembros inferiores.
Pasado este periodo, normalmente se observa una mejoría parcial y es posible retomar la actividad física, pero siempre de forma moderada y progresiva eligiendo actividades de bajo impacto físico como la natación.
Siendo la reabsorción del edema un proceso lento que, según los casos, puede tardar meses en lograr una recuperación completa, se suelen prescribir útiles tratamientos complementarios, entre los cuales destaca la magnetoterapia, en el intento de reducir las largas convalecencias con todos los problemas que conllevan.
Magnetoterapia en el tratamiento del edema óseo

Durante el período inicial de descanso y la siguiente fase de recuperación progresiva de las funciones motoras, la magnetoterapia es una herramienta coadyuvante útil en el tratamiento del edema.
La importancia de la magnetoterapia para el tratamiento de numerosas patologías del sistema osteoarticular, se revela tanto en los numerosos estudios científicos que ya desde décadas se realizan (2, 3, 4, 5), como en el creciente interés mostrado por traumatólogos y fisioterapeutas que prescriben o utilizan esta terapia.
En el caso concreto del edema, la magnetoterapia lleva a cabo no solo una acción antiinflamatoria directa que favorece su reabsorción, sino también una importante acción indirecta al disminuir el dolor percibido por el paciente y la necesidad de recurrir a analgésicos químicos que, aunque eficaces, no están exentos de efectos secundarios.
El proceso de curación natural del edema, como se ha subrayado, se produce de forma lenta y, consecuentemente, la duración del tratamiento magnoterapico para que sea eficaz debe ser de al menos tres o cuatro semanas, hay casos también en los que se prescriben terapias de hasta 60 días.
En cuanto a la duración diaria del tratamiento para el edema óseo, el conocimiento actual indica un tiempo óptimo de aplicación de 8 horas diarias que, contando con un dispositivo adecuado como el Magnum 2500, se puede realizar durante la noche.
Si no es posible realizar la terapia nocturna o el ciclo completo de 8 horas, se recomienda realizar al menos 4-5 horas y, sobre todo, mantener la frecuencia diaria del tratamiento.
Considerando ahora, ademas de la duración, los otros dos parámetros que definen el tratamiento magnoterapico para la cura del edema, que son la intensidad (que se exprime en Gauss) y la frecuencia (que se exprime en Hercios), el aparato tiene que estar programado para generar un campo magnético de 20 Gauss y 75 Hercios.
Bibliografía:
- L. Nogarin – Edema Midollare del Calcagno – Giornale Italiano di Ortopedia e Traumatologia, n. 28, 63-67, 2002.
- P. F. W. Hannemann, E. H. H. Mommers, J. P. M. Schots, P. R. G. Brink, M. Poeze – The effects of low-intensity pulsed ultrasonic and pulsed electromagnetic fields on bone growth stimulation in acute fractures: a systematic review and meta-analysis of randomised conttrolled trials – Arch. Orthop. Trauma Surg. n. 134, 1093-1106, August 2014
- N. Pipitone and D. L. Scott – Magnetic pulse treatment for knee osteoartritis: a randomized, double-blind, placebo-controlled study – Current Medical Research and Opinion, Vol. 17, n. 3, 190-196, 2001.
- L. Massari, F. Benazzo, B. Moretti, F. Falez, F. Donelli – Impiego clinico della stimolazione elettrica in ortopedia e traumatologia – Giornale Italiano di Ortopedia e Traumatologia, n. 43, 110-116, 2017

